La julieta vive preocupada por la suerte de su querida nicaragua. Todo el tiempo habla de lo mal que está su país y se vive preguntando cómo diablos saldrán sus paisas de las horrendas situaciones de escasez y miseria que a diario viven.
Sin embargo un día de estos me sorprendió con un cuento que desde niña le contaban y que básicamente resume no solo la realidad actual de los nicaraguenses, sino que también marca su única posibilidad de superación.
Dice que en un pueblo lejos montaña adentro vivía una familia que era tan grande como pobre, ya que dependían de una única fuente de sustento: una vaca. Por supuesto que la vaca no daba mucho por lo que esta familia vivía siempre al filo de la navaja.
Un día un extranjero se interna en la montaña para cazar animales y por error y sin querer dispara con tan mala puntería que mata a la vaca de esta familia. El hombre conciente de su error decide no afrontarlo y huye por la maleza y regresa a su país natal.
Pasa el tiempo y este hombre siente cada vez más pesada la conciencia de saber que arruinó el modus vivendi de esta pobre familia y en algún momento decide ir a visitarla para afrontar lo que hizo. Viaja hasta la montaña en la que vivía la familia pero en vez de encontrar el rancho miserable que había antes, encuentra una buena casa y carros y bicicletas, y niños y niñas bien vestidos y alimentados jugando en un lindo jardín. Muy diferente a lo que esparaba.
Se acercó a preguntar por la familia que antes vivía allí y le respondieron que era la misma familia. Asombrado entonces les explica que hacía años sin querer él les había matado la vaca y ahora la pregunta es cómo cambiaron sus vidas.
"Nosotros cambiamos cuando la vaca murió"- dijo un miembro de la familia. "Ese día nos dimos cuenta que ya no podíamos depender de la vaca para vivir, por lo que debíamos buscar nosotros mismos qué hacer para sobrevivir. Así empezamos a hacer otras cosas nuevas y eso nos motivó a buscar por nosotros mismos nuestro bienestar".
Se suele creer que sin una vaca-gobierno que nos dé las cosas que necesitamos no podríamos sobrevivir; o peor, que los demás no podrían sobrevivir sin esa vaca-gobierno. La realidad es muy diferente, cada quién tiene la capacidad de labrar su propio bienestar.
Y sí, si queremos seguir pensando que dependemos de la vaca-gobierno para poder existir, pues definitivamente estamos lactando.
Sin embargo un día de estos me sorprendió con un cuento que desde niña le contaban y que básicamente resume no solo la realidad actual de los nicaraguenses, sino que también marca su única posibilidad de superación.
Dice que en un pueblo lejos montaña adentro vivía una familia que era tan grande como pobre, ya que dependían de una única fuente de sustento: una vaca. Por supuesto que la vaca no daba mucho por lo que esta familia vivía siempre al filo de la navaja.
Un día un extranjero se interna en la montaña para cazar animales y por error y sin querer dispara con tan mala puntería que mata a la vaca de esta familia. El hombre conciente de su error decide no afrontarlo y huye por la maleza y regresa a su país natal.
Pasa el tiempo y este hombre siente cada vez más pesada la conciencia de saber que arruinó el modus vivendi de esta pobre familia y en algún momento decide ir a visitarla para afrontar lo que hizo. Viaja hasta la montaña en la que vivía la familia pero en vez de encontrar el rancho miserable que había antes, encuentra una buena casa y carros y bicicletas, y niños y niñas bien vestidos y alimentados jugando en un lindo jardín. Muy diferente a lo que esparaba.
Se acercó a preguntar por la familia que antes vivía allí y le respondieron que era la misma familia. Asombrado entonces les explica que hacía años sin querer él les había matado la vaca y ahora la pregunta es cómo cambiaron sus vidas.
"Nosotros cambiamos cuando la vaca murió"- dijo un miembro de la familia. "Ese día nos dimos cuenta que ya no podíamos depender de la vaca para vivir, por lo que debíamos buscar nosotros mismos qué hacer para sobrevivir. Así empezamos a hacer otras cosas nuevas y eso nos motivó a buscar por nosotros mismos nuestro bienestar".
Se suele creer que sin una vaca-gobierno que nos dé las cosas que necesitamos no podríamos sobrevivir; o peor, que los demás no podrían sobrevivir sin esa vaca-gobierno. La realidad es muy diferente, cada quién tiene la capacidad de labrar su propio bienestar.
Y sí, si queremos seguir pensando que dependemos de la vaca-gobierno para poder existir, pues definitivamente estamos lactando.
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3 ideas:
Cuando un gobierno es lo suficientemente fuerte para darte lo que tu necesitas es porque fue los suficientemente fuerte para quitarte lo que ya tu tenias.
Un saludo.
Existe un libro que se llama "La Vaca" de Camilo Cruz, que cuenta una historia similar.
La vaca, representa todas aquellas excusas y justificaciones que nos atan a la mediocridad. Cuando uno tiene una excusa para no cambiar, tiene una vaca en la vida; cuando uno inventa una excusa, acaba de nacer una vaca.
Pero cuando uno vence las excusas, y logra cambiar, ha dado muerte a esa vaca que lo tenía atado. Cuando uno mata a la vaca, tiene que moverse para que las cosas cambien, y eso requiere esfuerzo, sacrificio y un verdadero deseo por cambiar.
En este aspecto, los costarricenses tenemos todo un hato de vacas, a las cuales nos aferramos en lugar de matarlas y con ello cambiar.
Saludos,
Le habrá plagiado Camilo Cruz a los paisitas esta historia? Al rato que sí... yo tengo un montón de vacas que aunque siguen flacas no las acabo, se me multiplican!
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